Inicio OPINIÓN Al Rincón de Pensar: A las liberalidades universitarias

Al Rincón de Pensar: A las liberalidades universitarias

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Como primera declaración de intenciones, sirva decir, que la Universidad, es para mí, el templo de la sabiduría y el arma con que se dota a nuestra juventud para defenderse en el conocimiento del que poder servirse, y servirnos mañana.

Pero tengo un motivo –ampliamente contrastado- para poner a nuestros magníficos profesores, en el rincón de pensar durante toda una semana, por la liberalidad con la que muchos trabajan su horario de enseñanza. Cuando un profeso/a, que comienza su clase a hora determinada, cierra la puerta al siguiente minuto del vencimiento del comienzo, dejando fuera a los que no han estado a su hora, están en su perfecto derecho. Pero cuando ese mismo profesor, acude al día siguiente, veinte o treinta minutos después del comienzo de clase, donde le esperan sus alumnos, pierde la razón de su severidad. Hay que exigir, todo aquello que uno mismo sea capaz de cumplir así mismo. Predicar con el ejemplo.

Cuando un profesor/a, comparte su trabajo como docente, con otras ocupaciones, públicas o privadas, no puede avisar a sus alumnos de que un día programado de clase, queda suspendida porque otras ocupaciones le reclaman.

El docente, tiene el no deseable derecho a estar enfermo, pero cuando esta enfermedad se prolonga, el alumno, necesita que alguien siga impartiendo esa clase, porque, ocurre, que tres días antes del comienzo de un examen, se puede reincorporar a su trabajo el examinador, y el examen se lleva a cabo, sin tener en cuenta, que el alumno no ha tenido formación sobre la materia, durante el tiempo de baja, porque nadie le ha impartido materia.

Cuando un profesor/a, examina sobre un tema concreto, con preguntas concretas, y pide luego al alumno su opinión sobre el tema, como epílogo del examen, debe juzgar y calificar las respuestas a las preguntas. No debe modificar la nota porque la reflexión-opinión sobre el tema, no sea del agrado del profesor. Se juzga el conocimiento de la materia, no la libre opinión que de su contenido pueda tener el alumno/a.

Todas las irregularidades que aquí se narran, no son la práctica colectiva del profesorado universitario –por otra parte muy preparado-, pero sí muy frecuentes por parte de algunos docentes. Solo a los que así actúan, quedan confinados durante una larga semana, a permanecer en este rincón de pensar, durante la cual, nos reservamos el derecho de prolongar o acortar su cautiverio, según nos parezca oportuno, negándoles además la posibilidad de ser atendidos por los tutores de esta sección, ni a presentar quejas por el obligado confinamiento.