La sección Temps de Festa de La Tarde recibió esta semana a un invitado que forma parte del paisaje cotidiano de muchas falleras y también de la historia empresarial reciente de Paterna. Juan Antonio Remedios, gerente de Realce, pasó por los micrófonos para repasar la evolución de una empresa nacida en 1996 que hoy se ha convertido en un referente dentro del mundo de la peluquería, la posticería y la indumentaria festiva.
La conversación arrancó con uno de los grandes cambios vividos recientemente por la empresa: el traslado a sus nuevas instalaciones en la calle Santísimo Cristo de la Fe. Un paso importante que responde al crecimiento vivido durante los últimos años y a una idea muy clara: mejorar la atención al cliente. “Estábamos obsesionados con poder atender mejor”, explicaba Remedios, reconociendo que el espacio anterior había llegado a un límite que ya no permitía desarrollar todos los servicios que querían ofrecer.
Con cerca de 930 metros cuadrados, las nuevas instalaciones han supuesto mucho más que un cambio de local. Han permitido reorganizar producción, almacén, atención al público y abrir nuevas líneas de crecimiento. El resultado, según reconocía el propio gerente, ha sido muy positivo: aumento de ventas, más visibilidad y una recuperación de una parte importante de la esencia original de la empresa, ligada desde sus inicios a la peluquería profesional.
Pero detrás del crecimiento aparece también una historia de adaptación. Realce nació como una tienda especializada en productos de peluquería y encontró años después una oportunidad inesperada en el mundo fallero. La demanda de mallas, rodetes y posticería abrió una nueva etapa que acabaría marcando el rumbo del negocio. “Empezamos con una cosa pequeña y poco a poco fue creciendo hasta convertirse en una parte esencial de la empresa”, recordaba.
Lejos de quedarse ahí, la entrevista dejó uno de los mensajes más interesantes del programa: crecer también implica asumir responsabilidad. Remedios hablaba con naturalidad del vértigo que supone dirigir un proyecto cada vez más grande. “Cuando creces, crecen los números, las decisiones y la responsabilidad”, explicaba, poniendo el foco especialmente en las personas que forman parte del equipo.
Y precisamente ahí apareció uno de los rasgos más personales de la conversación: la filosofía interna de empresa. Horarios flexibles, conciliación, participación del equipo y una cultura basada en el sentimiento de pertenencia forman parte del modelo que han querido construir. “Yo no quiero que me llamen jefe, somos compañeros”, afirmaba durante la entrevista, explicando también que incluso existe reparto de beneficios cuando el ejercicio funciona bien.
Más allá del negocio, uno de los momentos más emotivos llegó al hablar de la parte social del proyecto. Desde hace años, Realce desarrolla atención especializada para personas que necesitan pelucas oncológicas, especialmente menores. Una línea de trabajo que nació desde la observación, la formación y el acompañamiento emocional junto a profesionales sanitarios. “Cuando podemos ayudar, lo hacemos”, resumía.
La entrevista también dejó espacio para hablar del presente del sector y de cómo han cambiado las formas de consumir. Experiencias de compra, asesoramiento personalizado y contenido en redes sociales forman parte hoy del día a día de una empresa que sigue apostando por el trabajo artesanal. Mostrar el proceso, enseñar quién está detrás de cada pieza y poner rostro al equipo son algunas de las estrategias que mejor resultado les están dando.
Y cuando llegó el momento de mirar atrás, Juan Antonio fue sincero: nunca imaginó llegar hasta aquí. “Yo solo quería tener un negocio del que vivir”, reconocía. Treinta años después, aquella idea inicial se ha transformado en una empresa consolidada que mantiene una conexión directa con la fiesta, la tradición y el nombre de Paterna.