Impacta de manera visual ver cómo cae la noche en Paterna y el municipio entero sabía que esta no habría sido una velada cualquiera. El 31 de agosto, último domingo y última jornada del mes, vuelve a suponer valor, orgullo y un cúmulo de nervios para cualquier paternero que viva y sienta sus raíces.
Una noche que se iniciaba entre cajones de madera, tenazas y el recorrido habitual. Una noche que comenzaba con el pasacalle de cohetes de lujo, el cual daba inicio a las 22:00h. Cierto es que los participantes se dieron cita unos minutos antes para escuchar la bendición del fuego y organizar el primer rito de la velada de este último domingo de agosto. Juan Antonio Cabanes, párroco de la iglesia de San Pedro y eje central del recorrido, fue el encargado de instruir a los tiradores y dar la conocida como “bendición del fuego” a todos los participantes. Junto a él se encontraron Juan Antonio Sagredo, alcalde de la villa, Andrea López como concejala de “foc, festa i fe” y Claudia Alacreu, reina de las fiestas del 2025.
“Qui no vullga pols, que no vaja a l’ era”. Esa frase tan clave y rotunda volvió a sonar desde las puertas del templo tal y como es tradición. A partir de ese momento comenzaba el recorrido que subía hacia la calle mayor hasta las cuatro esquinas, proseguía hacia la plaza de San Roque cruzando la plaza del Pou y concluyendo donde comenzaba, la plaza del pueblo. Miles de cohetes de este tipo surcaron las calles de Paterna de manera ordenada a lo largo de este trayecto.
Entorno a las 23:30h comenzaban los preparativos del acto central y los micrófonos, las cámaras y las grabadoras se apoderaban del conocido como “edificio Pepín Damián”, la oficina de turismo del municipio. Entre dichos micrófonos, los de Paterna Ahora Radio, que también organizaron su dispositivo habitual entrevistando a diferentes personalidades de la fiesta y a los principales protagonistas del acto. Alrededor de dos horas de trabajo en los que los diferentes medios locales, provinciales y nacionales vivieron de primer plano los momentos más claves de la preparación.
Sobre las 00:20 de la noche se recibía el camión con la carga de pólvora y se cumplía con el rito de la comprobación en la cuál, como es habitual, se vio públicamente que el camión seguía intacto y nadie lo había abierto desde su montaje previo en la misma mañana. Juan Antonio Sagredo dio vista pública de ello. Comenzaron a situar los cajones en los puestos de cada tirador mientras se repartían este trabajo en cadena.
Juan Antonio Cabanes llevó durante toda la noche un candil con una llama de fuego. Esa es la llama bendecida con la que se iniciaba el rito del fuego en Paterna. Nos contaba cómo se conserva y el tan especial simbolismo que tiene mientras afirmaba frente a nuestro micrófonos que “Paterna tiene la capacidad de hacer que la noche se convierta en día” dentro de una velada tan especial.
Este año destaca la participación de la reina de las fiestas de Paterna dentro de este multitudinario evento. Habitualmente no les concedían el permiso para entrar debido a los siguientes actos que les precedían en el último día de fiestas afirmando, desde la comisión organizadora de las mismas, que todo es por la seguridad de ellas y por el bien de cargo. En este caso han dado luz verde y Claudia Alacreu se corona como la primera embajadora de las fiestas que tiene la fortuna de entrar en el epicentro principal de la pólvora en Paterna.
Se palpaban los nervios en el ambiente. La responsabilidad que supone para cualquier tirador crea una tensión inigualable debido al respeto al fuego y al llamado que sienten los paterneros precursores de la que es nuestra tradición más simbólica.
Cinco minutos antes del inicio sonaba la corneta. Este instrumento crea el sonido habitual que anuncia que la Cordà está a punto de comenzar. A la 1:30h comenzaba el paseo de la bengala verde que recorría el tramo principal y dos minutos más tarde se escuchó cómo empezaba a prenderse fuego la traca.
Veinticuatro minutos de Cordà. Una tonelada de pólvora repartida en un total de 353 cajones de explosivos en forma de “femelles” y “coetons” a lo largo de 150 metros de tramo. Juan Antonio Sagredo ya comentó que esta cantidad es lo equivalente al quíntuple de pólvora que se puede disparar como límite máximo en una “mascletà” en la plaza del ayuntamiento de Valencia. Destaca la participación de 103 tiradoras mostrando un claro aumento de número de mujeres respecto a años anteriores.
Tras su finalización, un municipio reafirmaba su identidad como pueblo. Paterna se inundaba de aplausos alrededor de una calle mayor humeante y oscura. Las azoteas se llenaron de gente que visiblemente vitoreaba el espectáculo de fuego que había vivido el barrio centro. Una calle mayor que centralizaba una cita arraigada a nuestra identidad como desde hace más de 200 años. Abrieron las rejas que daban acceso al epicentro y gran cantidad de visitantes buscaban el camino de cohetes explotados. Ese sendero de pólvora ennegrecida que nos define tras una Cordà que ha abrumado a un municipio completo.
Ese camino era la brújula a seguir para volver a abrazar a los tiradores y tiradoras que volvían sanos y salvos al hogar. Aquellos que lucharon contra el fuego y que valoraron el poder y el respeto que otorga el ADN del paternero, el que vive y ama su fiesta más grande. Lágrimas de emoción por iniciarse y vivir las primeras veces, por continuar una tradición o por ser partícipes de compartirla incluso en familias que pasan de generación en generación.
La noche no finalizaba aquí. Horas más tarde, sobre las cuatro de la madrugada, daba comienzo la “recordà”, la tirada libre que se ofrece en el parque central donde los tiradores pueden seguir resarciéndose de la pólvora hasta bien entrado el principio de la mañana. De la misma forma que así lo habrían hecho durante toda la jornadq, los cuerpos de seguridad del estado velaron por el bienestar de los visitantes y de los protagonistas de cada evento pirotécnico.
Esta noche no solo supone un espectáculo de pólvora sino un testimonio vivo de la identidad de Paterna. Cada disparo ilumina la memoria colectiva de un pueblo que ha sabido conservar y proyectar su tradición más emblemática. Esta noche reafirma el vínculo entre el pasado y el presente. Tiene la capacidad de mostrar que la fuerza de una costumbre compartida es también la garantía de un futuro. Hablamos de la representación de un legado que se mantiene firme en el tiempo. Una celebración que se proyecta en el tiempo como reflejo de lo que somos, de lo que seguiremos siendo y de lo que jamás dejamos de ser.