Aunque su apellido pueda despistar a más de uno, Claudia Coll no guarda relación con el reconocido DJ José Coll. Lo deja claro desde el principio, con una sonrisa, consciente de las confusiones que su nombre genera en la escena valenciana.
Su vínculo con la música comenzó muy pronto. A los cinco años ya estaba sumergida en el conservatorio, formándose con instrumentos clásicos. Esa base musical fue el germen de una trayectoria que, años más tarde, la llevaría por caminos bien distintos: los de la electrónica. Con 17 años descubrió este universo sonoro y al poco tiempo decidió tomárselo en serio. A los 18 se inscribió en una escuela especializada en Valencia, donde realizó un curso intensivo. Más adelante, completó su formación con clases individuales, lo que le permitió desarrollar su propio estilo como DJ.
Claudia recuerda con cariño sus primeros pasos en cabina. Uno de ellos fue en el Garden, donde participó en una prueba que consistía en enviar una sesión. Si gustaba, se ganaba la oportunidad de pinchar en directo. Así fue como comenzó a moverse por salas más pequeñas, creciendo poco a poco en la escena local. De todos los espacios por los que ha pasado, destaca la sala Tulum Valencia como una de sus mejores experiencias.
Su estilo se centra actualmente en el techno y el tech-house, dejando claro que no se siente identificada con otros géneros como el reguetón o el pachangueo. Dentro de la electrónica, también le atrae especialmente el subgénero llamado latin tech, y confiesa su admiración por el hard-group. Si no fuera por la electrónica, dice, tal vez se habría decantado por el trap, pero nunca por sonidos más comerciales.
En cuanto a la producción, tiene algunos temas propios trabajados, aunque por ahora prefiere centrarse en su faceta como DJ. “No tengo prisa por sacar nada”, admite, aunque no descarta que llegue ese momento más adelante.
Sobre la escena valenciana, considera que las grandes discotecas tienden a apostar por el tech-house, especialmente en verano. Menciona eventos destacados como Mar Electronics, que reúne a artistas internacionales, y salas como Mini Club o La3, donde se celebran auténticos guateques electrónicos.
Con vistas a los próximos meses, Claudia adelanta que está cerrando algunas fechas para junio y julio en discotecas de Valencia, y no descarta que pronto le lleguen oportunidades fuera de la ciudad. “Ojalá se escuche mi nombre por aquí… y también más allá”, comenta con ilusión. La oportunidad, dice, ya es un regalo.