El Ayuntamiento de Paterna, inmerso en la elaboración de sus presupuestos municipales para 2027, mantiene por cuarto año consecutivo su deuda municipal a cero y vuelve a congelar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), consolidando una década de estabilidad económica y fiscal que permite al consistorio continuar reforzando los servicios públicos e impulsando nuevas inversiones en la ciudad con unas cuentas municipales saneadas.
Así lo ha destacado el Alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo quien ha señalado que “encadenar cuatro años consecutivos con una deuda cero y seguir manteniendo congelado el IBI demuestra que es posible gestionar con rigor y responsabilidad los recursos públicos y, al mismo tiempo, confeccionar unas cuentas municipales para seguir invirtiendo y mejorando nuestra ciudad sin aumentar la presión fiscal a nuestros vecinos y vecinas”.
En este sentido, el primer edil ha puesto en valor la evolución económica del Ayuntamiento durante la última década y ha recordado que, desde 2015, Paterna ha reducido un 11% el Impuesto de Bienes Inmuebles.
“Durante estos años hemos conseguido sanear las cuentas municipales, alcanzar la deuda cero y reducir el IBI, situando a Paterna entre las ciudades con uno de los tipos más bajos de la Comunitat Valenciana y de España y con mayor actividad económica, mayor renta per cápita y creación de empleo”, ha subrayado Sagredo.
Actualmente, el tipo impositivo del IBI urbano en Paterna se sitúa en el 0,48, una cifra muy próxima al mínimo legal del 0,40 establecido para los bienes inmuebles de naturaleza urbana.
De esta manera, el Ayuntamiento mantiene su política de contención fiscal al tiempo que preserva su capacidad económica para continuar desarrollando inversiones, mejorando infraestructuras y reforzando los servicios municipales de la ciudad.
Esta evolución de las cuentas municipales durante la última década consolida la estabilidad y solvencia económica del consistorio, basada en el control de la deuda, la optimización de los recursos públicos y una política fiscal que busca compatibilizar la capacidad inversora del Ayuntamiento con una menor presión sobre las economías familiares.