Con apenas 15 años, Sergi Bleda se ha convertido en una de las grandes promesas del karate valenciano. Su reciente medalla de bronce en el Campeonato de España no solo confirma su talento, sino también el trabajo de meses que ha invertido con determinación. “Sabía que podía conseguir medalla. Confiaba en mí”, reconoce con una madurez impropia de su edad. El joven paternero representó a la Comunitat Valenciana en Jaén, su primera convocatoria nacional: un logro que vivió con ilusión desde el mismo momento en que vio su nombre en la lista oficial.
Competir en un Campeonato de España es otro mundo, explica Sergi. El ambiente, la presión, la selección completa detrás… todo cambia. “Vas representando a toda una comunidad. Entrenas más, te mentalizas más y te rodeas de gente muy buena”, cuenta. Ganó octavos, ganó cuartos y cayó en semifinales en un combate ajustado que aún le deja “espinita”. Pero supo transformar el enfado en impulso para arrollar en el combate por el bronce. “Me vino bien cabrearme. Salí a por todas.”
Su historia en el karate comenzó en una extraescolar del colegio, donde el deporte le atrapó desde el primer día. Después llegó el Club Karate Paterna, los entrenamientos exigentes y un crecimiento meteórico. Ahora entrena tres días con el club y casi a diario por su cuenta: físico, técnica y trabajo con saco. “Si quieres algo, tienes que trabajarlo. El talento ayuda, pero lo que te lleva lejos es el esfuerzo”, afirma. Su entrenador es una pieza clave: “Sin él, no estaría donde estoy.”
Sergi compite en kumite +77 kg y no esconde su ambición. “Este año podría haber llegado al Europeo. El Mundial está cerca si sigo entrenando así.” Su sueño mayor sería competir en unas Olimpiadas, si el karate vuelve al programa. “Ser campeón del mundo sería increíble, pero ser campeón olímpico… eso es gloria.” De momento, su próxima cita es en Tenerife, donde disputará la final de la Liga Nacional.
Con la cabeza llena de metas y los pies bien anclados al tatami, Sergi mira al futuro sin prisas. “Quiero seguir compitiendo hasta que el cuerpo aguante. Y cuando me toque retirarme, enseñar a los niños sería la mejor forma de continuar.” A Paterna ya le ha dado una alegría; todo apunta a que será la primera de muchas.