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La Falla Jacinto Benavente Alborxi vive una presentación marcada por la emoción y la participación

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La sección Temps de Festa, dentro de La Tarde en Paterna, recibió a los representantes de la Falla Jacinto Benavente Alborxi, una de las comisiones con mayor peso social y participación del municipio. Noelia Part, Fallera Mayor; Michelle Álvarez, Fallera Mayor Infantil; Xavi Lozano, presidente infantil; y Eloi Barquero, uno de los fundadores de la comisión, repasaron el presente de una falla que vive la fiesta como una forma de vida durante todo el año.

La conversación arrancó con un viaje a los orígenes de la comisión. La falla nació en 1983, en el barrio de Alborxi, a partir de un grupo de vecinos que se reunían en el antiguo bar París con la intención de crear una falla para los niños del barrio. Desde entonces, Jacinto Benavente  Alboxi ha crecido de forma constante, manteniendo siempre su arraigo al entorno. Eloi Barquero recordó que él mismo fue uno de los primeros “mini falleros” y destacó el papel de su padre, recientemente nombrado presidente de honor, como uno de los grandes impulsores del proyecto.
Uno de los datos más llamativos es el censo actual, que alcanza las 326 personas, entre falleros mayores, infantiles y colaboradores. Una cifra que sitúa a la comisión entre las más numerosas de Paterna. La gestión de un colectivo tan amplio se apoya en el trabajo constante, la organización interna y un ambiente que, según explicaron, hace que cualquier persona que entra en el casal “se sienta como en casa”. La comisión cuenta además con el casal en propiedad, un logro que refuerza su estabilidad y su actividad durante todo el año.
La vida fallera en Alborxi no se limita a la semana grande de marzo. La comisión mantiene abiertas sus puertas varias veces por semana y organiza actividades de forma continuada: meriendas mensuales para los más pequeños, ensayos de fin de fiesta, celebraciones como Halloween o Navidad y encuentros que refuerzan la convivencia. Para Noelia Part, Fallera Mayor, la falla es “parte de su vida”, una relación que se extiende desde la infancia y que vive ahora con especial intensidad.
Uno de los momentos más destacados del ejercicio ha sido la presentación, celebrada en La Salle, un espacio muy vinculado a la historia de la comisión. Tanto Noelia como Michelle coincidieron en definir el acto como muy emotivo, lleno de sorpresas y con una gran respuesta del público. La presentación mayor giró en torno al recorrido personal y profesional de la Fallera Mayor, mientras que la infantil apostó por el humor y el dinamismo. El momento de la imposición de bandas, con fórmulas innovadoras y la participación de personas muy cercanas, fue uno de los más recordados.
Especial mención mereció la ofrenda propia de la falla, una tradición que la comisión mantiene desde sus inicios. A diferencia de otros actos, la ofrenda de Alborxi está abierta a cualquier fallero o fallera que quiera participar, lo que la convierte en un acto muy sentido y con un marcado carácter de barrio. Para Noelia y Michelle, es uno de los días más especiales del calendario, no solo por el simbolismo religioso, sino por la oportunidad de “vestirse un día más” y compartirlo con la gente cercana.
En cuanto al monumento, la comisión ya ha visitado los talleres y vive con ilusión la llegada de la plantà. La falla infantil estará a cargo de Pepe Gómez, mientras que la falla grande volverá a llevar la firma de Pere Baenas, con quien la comisión ha consolidado una relación de confianza. Los representantes destacaron la expectación por ver los monumentos completamente montados y la importancia del día 15 como uno de los más señalados del ejercicio.
El fin de fiesta volvió a demostrar el trabajo colectivo de la comisión. Preparado durante meses, con ensayos continuos y una gran implicación de falleros y falleras, el espectáculo fue uno de los momentos más celebrados tras la presentación. Para muchos, es una de las partes más divertidas y satisfactorias del año, un reflejo del esfuerzo compartido y del ambiente que se vive dentro del casal.
De cara a las próximas fallas, la comisión encara un mes de marzo más largo de lo habitual, del 13 al 19, con ilusión y ganas de disfrutar. Todos coincidieron en pedir unas fallas para recordar, vividas desde la convivencia, el respeto y el orgullo de pertenecer a una comisión que ha sabido crecer sin perder su esencia. La Falla Jacinto Benavente  Alborxi afronta así la recta final del ejercicio con la misma idea que la vio nacer: hacer barrio, hacer familia y vivir la fiesta con intensidad.