A un mes de su tercera edición, Maror Festival afronta la recta final de los preparativos con más de 4.000 asistentes confirmados y la previsión de superar ampliamente las cifras del pasado año. Su organizador, Rafa Baeza, destaca en La tarde de Paterna Ahora Radio el crecimiento constante de un evento que nació en formato de una sola jornada y que hoy se ha consolidado como una de las propuestas musicales más atractivas de la Costa Blanca. «Ya en la primera edición vimos que la zona y el festival tenían potencial para crecer», asegura.
Para Baeza, una de las claves del éxito está en la ubicación. «Quien viene un año, normalmente repite al siguiente», afirma. El organizador recuerda que Maror no es únicamente un festival de música, sino una experiencia que combina conciertos frente al mar, gastronomía, mercado de diseño y un ambiente mediterráneo que ha logrado diferenciarlo dentro del panorama festivalero valenciano. «No es solo venir a ver conciertos, es pasar una jornada completa disfrutando del entorno y de todas las actividades que ofrecemos».
El crecimiento del festival también se refleja en su evolución. De una única jornada en sus inicios ha pasado a un formato de dos días y dos escenarios, adaptándose a la demanda del público sin renunciar a su esencia. «El espíritu sigue siendo el mismo, simplemente lo vamos adaptando al crecimiento que experimenta cada edición», explica Baeza, que reconoce que la competencia entre festivales en la Comunitat Valenciana obliga cada año a redoblar esfuerzos para confeccionar un cartel atractivo.
Uno de los momentos más especiales de esta edición será la actuación de La Fúmiga, que ha elegido Maror para celebrar su último concierto en la comarca dentro de la gira de despedida «L’Últim Abraç». «La Fúmiga estuvo en la primera edición y es un grupo que vio nacer el festival. Estamos muy contentos de que hayan querido despedirse aquí», explica Baeza. Para el organizador, la elección tiene un fuerte componente simbólico y emocional, ya que el grupo valenciano ha acompañado prácticamente toda la trayectoria del festival.
No obstante, insiste en que el atractivo del cartel va mucho más allá de esa despedida. M-Clan, inmerso en la gira de su 35 aniversario, Carlos Ares, una de las revelaciones del pop alternativo nacional, o Sanguijuelas del Guadiana, reciente grupo revelación a nivel nacional, son algunos de los nombres que completan una programación que también mantiene una importante presencia de artistas valencianos como El Diluvi, Esther o Cactus. «El festival también sirve para descubrir música y sorprenderse con grupos que mucha gente todavía no conoce», destaca.
Aunque Maror mantiene una apuesta decidida por la música valenciana, su organizador evita las etiquetas. «Lo importante no es si los grupos cantan en valenciano o en castellano, sino que sean bandas que nos gusten y que encajen en el festival», señala. Una filosofía que ha permitido construir una identidad propia basada en la calidad artística y en la conexión con el público.
De cara al futuro, Baeza tiene claro cuál debe ser el camino. «Queremos seguir creciendo, pero sin perder nuestra esencia». Lejos de perseguir grandes masificaciones, el objetivo pasa por consolidar un festival cómodo, cercano y atractivo para el público. «Queremos que la gente disfrute del espacio, de la música y de todo lo que rodea al festival, y que tenga ganas de volver cada año». Un modelo que, a juzgar por la respuesta del público, parece haber encontrado su sitio junto al Mediterráneo.