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El artista parisino 2RODE deja su huella en Paterna con un mural que fusiona graffiti, tradición y cultura local

La intervención artística ha sido posible gracias a la cesión por parte del Ayuntamiento de Paterna de una de las paredes del Parc Central, convertida ahora en un homenaje al patrimonio y las tradiciones de la ciudad.

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Paterna cuenta desde esta semana con una nueva obra de arte urbano que conecta la esencia de la ciudad con la creatividad internacional. El artista parisino 2RODE, nombre artístico de François Fabre, ha dejado su huella en el municipio con un espectacular mural ubicado en el acceso superior del Parc Central, una creación que combina el lenguaje contemporáneo del graffiti con algunos de los símbolos más representativos de la identidad paternera.
La llegada del artista francés fue posible gracias a la invitación de Swan Carpio y César Andreu, integrantes de Quasipenya, quienes le abrieron las puertas de la peña para desarrollar una intervención artística en su local. Durante varios días, 2RODE recorrió las calles de Paterna y Valencia, descubriendo rincones, sabores y tradiciones que terminarían inspirando buena parte de su trabajo.
La experiencia fue mucho más allá de una simple visita artística. El contacto con los vecinos, la riqueza cultural valenciana y elementos tan característicos como los azulejos, la pólvora o las fiestas locales despertaron en el creador una conexión especial con la ciudad.
Tras decorar el interior y las persianas del local de Quasipenya, surgió una nueva oportunidad para el artista: intervenir el muro situado en la entrada superior del Parc Central. Allí decidió plasmar su firma artística mediante un llamativo lettering tridimensional, una de las técnicas que mejor definen su estilo y que dota a la obra de una gran sensación de profundidad y movimiento.
En el interior de las letras, el artista incorporó mosaicos y azulejos inspirados en la tradición valenciana, creando un diálogo visual entre el arte urbano contemporáneo y el patrimonio cultural local. Cada detalle de la composición actúa como un homenaje a las vivencias acumuladas durante su estancia en Paterna.
La obra se desarrolla bajo la luz cálida de un atardecer mediterráneo y reúne algunos de los iconos más reconocibles del municipio, como la Torre de Paterna, las históricas cuevas, el antiguo depósito de agua, la vegetación característica del parque y las zonas de juego que forman parte de la memoria colectiva de generaciones de paterneros.
Tampoco faltan referencias a una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad. Las Femelletes y los tiradores de cohetes ocupan un lugar destacado en el mural, recordando la estrecha relación de Paterna con la pólvora, una expresión cultural que forma parte de su identidad y que cada año se vive con intensidad durante las fiestas.
El resultado es una explosión de color, patrimonio, tradición y arte urbano que une simbólicamente París y Paterna. Un encuentro creativo que ha quedado plasmado sobre el muro como testimonio de una experiencia compartida y como ejemplo de cómo el arte puede convertirse en puente entre culturas, generaciones y territorios.