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Antonio Lorenzo, experto hipotecario: «Firmar unas arras sin tener aprobada la hipoteca puede costarte 50.000 euros»

El especialista en financiación inmobiliaria alerta de los errores más comunes al comprar vivienda y defiende la planificación previa como clave para no perder dinero ni tranquilidad

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Comprar una vivienda sigue siendo una de las decisiones más importantes —y emocionales— en la vida de cualquier persona. Sin embargo, para Antonio Lorenzo, experto hipotecario y divulgador especializado en financiación inmobiliaria, el mayor error es empezar por lo emocional y no por lo financiero. “Antes de entrar en Idealista hay que saber si el banco te va a prestar el dinero”, explicó en una nueva edición de Territorio Empresarial.

Lorenzo advierte de una práctica habitual que puede salir muy cara: firmar un contrato de arras sin tener la hipoteca previamente estudiada y viable. En su experiencia profesional ha visto casos de personas que han perdido 15.000, 20.000 e incluso más de 50.000 euros por no condicionar la operación a la concesión del préstamo. “Hay gente que no duerme por la noche por decisiones mal asesoradas”, señaló durante la entrevista.
Frente al modelo tradicional de acudir directamente al banco —donde cada entidad ofrece solo sus propios productos y cambia sus criterios según objetivos internos—, defiende un enfoque previo de análisis integral: ingresos, estabilidad laboral, ahorro real, deudas existentes y características del inmueble. “No es solo comparar tipo fijo o variable. Es entender vinculaciones, tasaciones, urbanismo y riesgos ocultos que pueden bloquear la operación”, explicó.
El experto también desmontó algunos mitos culturales, como el miedo a la deuda bien estructurada. Para Lorenzo, la financiación hipotecaria es, en muchos casos, la herramienta más eficiente para construir patrimonio a largo plazo. Eso sí, con criterio. “El problema no es la deuda, es no saber gestionarla”.
En un contexto donde las oficinas bancarias son cada vez más digitales y menos personalizadas, su figura cobra especial relevancia: acompañamiento completo, revisión de condiciones, asistencia en notaría y asesoramiento incluso en situaciones complejas como cambios laborales o subrogaciones. Porque, como quedó claro en la conversación, comprar vivienda debería ser un proyecto ilusionante, no una fuente de angustia.