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Ana Schapchuk, cofundadora de Lean-do: «Mejorar procesos no es cosa de máquinas, es cosa de personas»

La consultora Lean-do ayuda a empresas a ser más eficientes sin invertir más, poniendo a las personas en el centro del cambio organizativo.

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Ordenar antes de crecer. Escuchar antes de implantar. Formar antes de exigir. Esas son algunas de las claves que definen la forma de trabajar de Lean-do, una consultora especializada en personas y procesos, fundada por Ana Schapchuk, protagonista de una nueva entrega de Territorio Empresarial.

En la conversación con Borja Lanáquera, Ana explicó cómo su trayectoria como trabajadora por cuenta ajena y luego como autónoma le llevó a fundar Lean-do, junto a su equipo, para ayudar a empresas de todos los sectores a mejorar su funcionamiento interno. Pero lo hacen con una diferencia clave: no desde la imposición ni la teoría, sino desde la cocreación con los propios equipos.
“Nos llaman cuando quieren crecer, cuando algo se desordena o cuando una nueva generación entra en la dirección. Pero sobre todo, nos llaman cuando empiezan a darse cuenta de que el cambio empieza desde dentro”, explicó Ana.
Su metodología se basa en trabajar primero con las personas que harán tracción en los proyectos —directivos, mandos intermedios, supervisores— para que sean ellos quienes lideren el cambio. Acompañan en la definición de procesos, implantación, formación y seguimiento, siempre con la visión de no ser un bastón, sino un motor temporal que deje autonomía y resultados sostenibles.
Entre los problemas más habituales que detectan en las pymes valencianas están la falta de orden en la planificación, el caos en la coordinación de equipos, la cultura del “apagafuegos” diario y los costes ocultos derivados de la ineficiencia. “A veces una empresa gana más solo con asear lo que ya tiene, sin invertir en maquinaria ni en personal extra”, señaló Ana.
Desde Lean-do han realizado proyectos en sectores como alimentación, automoción, logística, metalurgia o tecnología, trabajando desde redistribución de plantas hasta estudios de métodos y tiempos, análisis de demanda, implantación de certificaciones y formación para mandos intermedios. Y siempre con un principio claro: la mejora de procesos no sirve si no mejora también la vida de quienes trabajan dentro.