EL RINCÓN DE PENSAR: ¿Qué fue de aquellos jóvenes ilusionants?

EL RINCÓN DE PENSAR: ¿Qué fue de aquellos jóvenes ilusionants?

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Sí, ya sé están presentes, que siguen siendo la tercera fuerza en el Congreso, y que tienen una presencia importante en todos los territorios de este solar patrio que todavía se sigue llamando España. Pero sé también, y lo sabemos todos, que esa vocación con la que nacieron, de ser referente de otra forma de hacer política, de la que estamos tan necesitados, se va quedando a jirones por el camino del desgaste, de la indefinición y de los palos que se ponen sobre las ruedas de sus propios carros.

Me refiero – como ustedes ya saben- al partido de PODEMOS, cuyo principal problema es tal vez, que aún a fecha de hoy, no acepta del todo que es un partido. Ellos quieren llamarlo de otro modo. En ese pecado ya llevan la primera penitencia. La pólvora ya estaba inventada, y para hacer política, hay que formar un partido, con esas jerarquías que a casi nadie nos gustan, y lo que es peor, con ese pensamiento único, que nos encadena y nos castra individualmente. A partir de ahí, el partido será más o menos elástico y más o menos podrán vivir en armonía tendencias que no discrepen del blanco al negro. Es decir, no es necesario el partido cuartel del P.P. ni es preciso un partido como la CUP formado por personas que solo comparten una idea y discrepan en todas las demás.

Y es que estos jóvenes intelectuales y bien preparados, ya nacieron con el complejo de no querer aprovechar nada de lo que teníamos en buen uso. Se constituyeron como “mareas”, esto es, grupos de gente que de norte a sur se subieron al carro de esta ilusionante idea de regenerar la política. y comenzaron aplicándose la fórmula de hacer asambleas para tomar acuerdos. En España, no se pone a todo el mundo de acuerdo salvo para aplaudir a Iniesta. Estas presiones de las distintas corrientes que provocan las mareas –y nunca mejor dicho. ya hicieron perder un gobierno de izquierdas en 2016. La misma indecisión, les ha costado en Cataluña un capital en votos, y lo que apuntan las tendencias, es que si no cambian la estrategia, la cosa les pueda ir a peor en el futuro en toda España

Dicen ser transversales. Pues mirad chicos: no se puede estar en misa y quemando templos. Más digo: en política, ser trasversal suena a no tener claro que lugar queremos y a qué voto podemos cautivar. En la definición de vuestro nacimiento, lograsteis una gran cosecha. Sería una lástima dilapidarla por falta de criterios. Porque se os vote o no, sois necesarios para que la pluralidad, se lleve de una vez el bipartidismo que, por omisión vuestra, sigue existiendo y con el agravante de que en esta ocasión los partidos que están en él son ambos del mismo color. (Un servidor para distinguirlos, tiene que ver las caras de Rajoy y Rivera, sus líderes)

Y esa misma omisión de definir posturas con el tema catalán, ya os ha pasado la factura a la que me refería antes. No se puede decir al tiempo, “no quiero que se vayan, pero no quiero que se les impida hacerlo”. Yo no dejo mi voto a alguien que no me aclara en qué piensa invertirlo..

Luego, al final, os dais cuenta de que os habéis convertido en lo peor de lo que nunca quisisteis ser: imposición, dedazo, portazo. Y no estoy disfrutando con esta crítica que hago porque, si ciertamente, nunca tuvisteis mi voto, siempre vi que podiais ser esa corriente de aire fresco que necesita nuestra democracia.

A tiempo estáis, jóvenes sobradamente preparados

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